miércoles, 26 de marzo de 2014

Sofía

Ella era tímida, intentaba salir de su cueva, pero cada vez que lo hacía, la gente que la rodeaba la hacía regresar a su lugar seguro, antes de arriesgarse a que la juzgaran, a que se burlaran de ella por ser diferente, a que fuera la "llorona" porque los insultos y las acciones le dolían más de lo normal. Ella quería ser diferente, quería ser fuerte, quería ser como esas niñas que sobresalían por su belleza, por su gran figura, que su personalidad atraía al resto; pero ella nunca sintió que pudiera ser así, nunca se sintió lo suficientemente bella para llamar la atención de alguien, le asustaba hablar en público (hasta llegó a pensar que le daban miedo las personas), por más que intento bajar de peso, nunca lo logró, solo en cierta época de su vida en que se metió en el mundo de la bulimia, pero sus padres la descubrieron, y ella siguió subiendo de peso, haciendo que cada kilo fuera una tortura.

Decidió no sentir más, se dijo a sí misma que desde ahora, no importaba qué tan mal estaba, tenía que olvidarse de la tristeza y del agujero tan profundo que había en su alma y su corazón, por lo menos mientras estaba en público, reírse de cualquier cosa que dijeran así no tuviera sentido, buscar distracciones, y lo logró, supo cómo separar su alma rota de su vida superficial, aquella capa externa que no pertenecía a ella, era algo prestado.

martes, 25 de marzo de 2014

Un fragmento de mi vida

Mientras ella pensaba estar enamorada de él, él solo desaparecía, fines de semana completos, pero ella confiaba ciegamente en él, en cada palabra, en cada "te quiero", él era lo único por lo que ella quería despertar de su triste realidad, y acostarse a dormir solo para soñar con él. Ella sonreía por todo, mientras él se alejaba cada vez más, hasta que un día la llamó y le dijo "perdón por la indiferencia, pero tengo dudas" y colgó, dejando su pequeño mundo hecho pedazos ¿por qué justo cuando sentía que se enamoraba realmente sus ilusiones caían al piso?

Ella decidió no hablar con nadie, no salir de nuevo, se sentía humillada, lo más posible es que él tuviera otra persona. Ella solo se encerró en sus libros, de amores épicos, donde a pesar de todos los problemas,  siempre tenían un final feliz ¿acaso ella no lo merecía luego de haber sufrido tanto? Nunca se sabe por qué la felicidad, así sea poca, culmina tan pronto.

miércoles, 19 de marzo de 2014

No más debilidad.

No más eso de ser un persona débil, no más eso de llorar por todo, por sufrir por cada cosa que me dicen, debo ser fuerte, ya nada me debe importar, solo mi futuro y mi presente, ya las personas no tendrán el mismo valor para mí, estoy cansada de ser aquella que está por debajo de todo el mundo, de ser otra persona entre el montón por no tener carácter, a callarme todo lo que siento por miedo a los demás, a que me hagan más daño, pero no creo que sea posible, ya ha sido demasiado, soy una persona diferente, voy a ser feliz, cuésteme lo que me cueste, porque sé que lo merezco, y como las historias de los libros, que empiezan con dolor interno pero culminan felices y con más de lo que deseaban, yo terminaré así. No más eso de ser la llorona, la que cada vez que le digan algo se quede callada, NO MÁS.

lunes, 17 de marzo de 2014

Un lugar donde encajar

A medida que pasa el tiempo, el ser humano cambia, evoluciona, se acopla al medio en el que habita y los seres humanos con los que interactúa, entonces ¿soy humana? Con los años he cambiado tanto de "grupos" que ya ni recuerdo el número. Tal vez no está en mi naturaleza eso de "acoplarse" (¡buena teoría, Darwin!). En el colegio, desde tal vez tercero de primaria buscaba un lugar donde sentirme bien, pero veía que no es que se deseara mucho mi compañía. Hubo varios años en que tenía temporadas de soledad, hasta que vi que eso me destruía, ya que, por más que pase el sesenta porciento de mi tiempo sola, descubrí que le tengo miedo a la soledad, a que se burlen de mí por ser la que nunca encaja en ningún lugar. Este año por fin me siento cómoda en mi grupo, así como tengo amigas que no están en él, pero esa distancia la veo necesaria, es la que da un equilibrio (o eso creo).

En mi casa (un conjunto residencial) cuando pequeña era amiga de todos, la que no le daba miedo hablar y estar con otras personas, crecí, y tal vez desde los diez años no volví a salir, prefería estar sola, desahogarme sola como la estúpida débil que soy, llorando tanto tiempo como fuera posible para no llorar en el colegio (igual lloraba allá, no es que tenga mucha fuerza de voluntad cuando de lágrimas se trata). Hasta que el año antepasado (en toda mi larga vida) encontré alguien a quien yo de verdad podía llamar una amiga, alguien con quien desahogarme, alguien que me subiera los ánimos, que me ayudara, que me escuchara, que me apoyara y que no me juzgara. Hasta ahora seguimos juntas, inseparables, como hermanas. Ella siempre ha tenido su círculo de amigos, yo también los considero amigos (y creo que ellos a mí) pero pues sabrán que tanto ella como su hermana son lindas, así que, llega un momento que sientes que sobras en aquel grupo, si estás, bien, si no estás, también. Nunca me he sentido necesaria, como una clase de parte indispensable, pero al fin y al cabo, nadie lo es, lo que me hace acordarme de esa chica sin identidad de hace unos años, que prefería estar sola, leyendo, escuchando música, o haciendo cualquier cosa para no acordarse que jamás sería importante en la vida de alguien más.

Soledad ¿buena o mala?

Es normal sentirse solo, pensar que las personas que quieres se alejan de ti. Ya sé, es mi culpa, la actitud que tomo a veces es demasiado agresiva, pero no logro reaccionar de otra manera, tanta ira que he estado evitando durante tantos años (cuando la gente me consideraba la persona más calmada y con más paciencia del mundo) está estallando, tanta rabia acumulada, justo explota con las personas que más quiero, pero eso de disculparse no es lo mío. Sé que esas personas que han salido lastimadas por mi culpa en algún momento me disculpan y me siguen queriendo, tratan de acercarse, pero como dice Ana Frank "el ser humano puede sentirse solo a pesar del amor de muchos", así que prefiero alejarme, ellos no merecen tratar con alguien como yo, y siento que me estoy enloqueciendo y mis sentimientos (malos) cada vez aparecen con más fuerza por más que intente evitarlos.

jueves, 13 de marzo de 2014

Un extra en la película de la vida diaria.

¿Quién soy yo? Jajaja, lo mismo me he preguntado toda la vida. Creo que muchos están seguros de quiénes son, qué quieren en esta vida, cuáles son sus sueños, sus metas, qué desean encontrar en el camino. Yo definitivamente, no entro en esas personas.
Aveces es difícil vivir sin una identidad, ese algo que te diferencie de los demás, sientes que eres otra persona entre el montón, como el extra de una película, está ahí, pero ¿a quién le importa su existencia? no es ni un personaje principal ni secundario, ni siquiera terciario, sobra. Si desaparece del filme,si se va y no regresa, no hará que el trama de la película cambie, todo continuará su rumbo.
Pero, por qué quejarnos, podría ser peor, podríamos no existir, y aunque nadie note nuestra presencia, así estemos tristes, o felices, así lloremos ¿quién se da cuenta de ello?
No sé si les pasará igual, para mí, mi único lugar seguro, es mi cuarto, es mi caparazón donde me escondo, aunque ni así me libro de las personas, mi cuarto ya ni siquiera tiene seguro en la puerta, con solo empujarla un poco se abre, eso es gracioso, dado que solamente cierro la puerta para descansar un poco del mundo, no porque ellos sean malos, solo porque, por alguna razón, prefiero estar mil veces más con mis libros y mi música, que rodeada por gente.