lunes, 4 de mayo de 2015

Muerta en vida (mi vida)

Estaba hecha un lío, ya no había salvación para mí. Había entrado en una mar de tristeza inagotable desde hacía tiempo en el que me sentía muerta, no sabía cuando había muerto mi alma, o si siempre lo estuvo.

Estaba perdida entre la vida y la muerte, entre lo que era y lo que quería ser, entre lo que podía y no podía, entre lo que quería y no, entre el amor y el odio, entre la soledad y la depresión, ante la esperanza y la desilusión. No podría salir de ahí.

Me sentía vacía, inexplicablemente rota, destrozada, solo quería morir, a nadie le hubiera importado, lo sé. Era una decepción para todos, era una vergüenza, un estorbo en el mundo, en la vida de los que me rodeaban, para mis compañeros, para mis amigos, para mi familia, para mí.

"Ojalá nunca hubiera nacido" me repito frecuentemente. Mi madre suele repetirme que de qué me quejo, lo tengo todo; pero de qué sirve vivir en un mundo material en que la soledad, la depresión, y el odio por ti misma te destruyen a diario, en que no te conformas con lo que eres, solo quieres destruir todo, destruirte.

He vivido en conflicto conmigo misma desde siempre, al punto de querer acuchillarme y desgarrarme la piel, ver el dolor y sufrimiento que llevo dentro salir de mí. He querido romper el espejo para dejar de verme, y con él, romperme a mí, acabarme, destrozarme, dejar de ser yo, dejar de odiarme.

Suelo compararme con los demás, para sacarme más defectos, para idealizar la forma en que me gustaría ser; algo que jamás alcanzaré, así como he querido encerrarme a llorar porque nunca lograré ser así, seguiré siendo un adefesio, lleno de odio contra el mundo y contra sí mismo.

He anhelado con mi alma que alguien me quiera, que alguien me abrace, que alguien esté ahí para mí cuando ya siento que no puedo seguir; pero estoy sola y sufro viendo felices a los demás, los envidio, desearía ser feliz y desearía merecerlo.

Y así, he vivido mis días como en el purgatorio, un infierno en la tierra, en que nadie sabe entenderte, en que el dolor muchas veces es imperceptible para los humanos, y en que te das cuenta que muchas veces no hay razones que te impulsen a seguir.

sábado, 26 de abril de 2014

Ilusiones adolescentes

Todos los adolescentes en algún momento tienen un amor imposible, ya sea porque crean que no son suficiente para esa persona, porque no quieren perder una amistad, por miedo a que esa persona se aleje, hasta por la edad; pero ¿por qué nos escondemos realmente? ¿qué nos detiene a sentir, a vivir, a arriesgarnos? El miedo, esa sensación horrible de echarlo todo a perder.

Yo siempre he sido así, el miedo me detiene a todo, lo que piensen los demás, más que todo las personas que considero superiores a mí (que son la gran mayoría, realmente). Lo peor es ilusionarse con pequeños detalles, aquellos de los que la mayoría no se da cuenta, que pueden hasta no tener algún significado real, pero así soy yo, busco cosas donde no las hay, buscando un poco de esperanza dentro de mi estúpido sentimentalismo y mi constante soledad ¿me estoy enloqueciendo? Ya lo creo. Quisiera saber que alguna vez lo que vi o sentí era real, pero supongo que la mente nos crea trampas. Ilusionarse creo que no está mal, el problema es que esto se convierta en algo tan real que consuma tu mente y tus pensamientos en algo más profundo, sentimientos reales. Ten cuidado, y no te dejes llevar del todo.

lunes, 7 de abril de 2014

¿Arriesgarse?

Me sentía exasperada, buscaba algo que le diera sentido a mi vida, una noticia, alguna calamidad, o alguna simple llamada que me alegrara el día, pero como era de esperar, nunca llegó. Quería ser diferente, no quería ser simplemente otra, quería ser yo, hacerme notar, ser feliz siendo la persona que era, pero ¿quién era yo? ¿qué me hacía diferente o mejor? Creo que nada, comparada con las demás, simplemente era una inútil. ¿Podría algún día encontrar un propósito en la vida? ¿Algo que le diera emoción? ¿que me hiciera sentir la adrenalina de la vida y no el encierro en una habitación por miedo al mundo? ¿Estaba dispuesta a encerrarme en mi mundo imaginario en que cada vez que cerraba los ojos todo era perfecto? Era mucho arriesgarse, lo sé, pero a veces, si no arriesgas, no ganas.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Sofía

Ella era tímida, intentaba salir de su cueva, pero cada vez que lo hacía, la gente que la rodeaba la hacía regresar a su lugar seguro, antes de arriesgarse a que la juzgaran, a que se burlaran de ella por ser diferente, a que fuera la "llorona" porque los insultos y las acciones le dolían más de lo normal. Ella quería ser diferente, quería ser fuerte, quería ser como esas niñas que sobresalían por su belleza, por su gran figura, que su personalidad atraía al resto; pero ella nunca sintió que pudiera ser así, nunca se sintió lo suficientemente bella para llamar la atención de alguien, le asustaba hablar en público (hasta llegó a pensar que le daban miedo las personas), por más que intento bajar de peso, nunca lo logró, solo en cierta época de su vida en que se metió en el mundo de la bulimia, pero sus padres la descubrieron, y ella siguió subiendo de peso, haciendo que cada kilo fuera una tortura.

Decidió no sentir más, se dijo a sí misma que desde ahora, no importaba qué tan mal estaba, tenía que olvidarse de la tristeza y del agujero tan profundo que había en su alma y su corazón, por lo menos mientras estaba en público, reírse de cualquier cosa que dijeran así no tuviera sentido, buscar distracciones, y lo logró, supo cómo separar su alma rota de su vida superficial, aquella capa externa que no pertenecía a ella, era algo prestado.

martes, 25 de marzo de 2014

Un fragmento de mi vida

Mientras ella pensaba estar enamorada de él, él solo desaparecía, fines de semana completos, pero ella confiaba ciegamente en él, en cada palabra, en cada "te quiero", él era lo único por lo que ella quería despertar de su triste realidad, y acostarse a dormir solo para soñar con él. Ella sonreía por todo, mientras él se alejaba cada vez más, hasta que un día la llamó y le dijo "perdón por la indiferencia, pero tengo dudas" y colgó, dejando su pequeño mundo hecho pedazos ¿por qué justo cuando sentía que se enamoraba realmente sus ilusiones caían al piso?

Ella decidió no hablar con nadie, no salir de nuevo, se sentía humillada, lo más posible es que él tuviera otra persona. Ella solo se encerró en sus libros, de amores épicos, donde a pesar de todos los problemas,  siempre tenían un final feliz ¿acaso ella no lo merecía luego de haber sufrido tanto? Nunca se sabe por qué la felicidad, así sea poca, culmina tan pronto.

miércoles, 19 de marzo de 2014

No más debilidad.

No más eso de ser un persona débil, no más eso de llorar por todo, por sufrir por cada cosa que me dicen, debo ser fuerte, ya nada me debe importar, solo mi futuro y mi presente, ya las personas no tendrán el mismo valor para mí, estoy cansada de ser aquella que está por debajo de todo el mundo, de ser otra persona entre el montón por no tener carácter, a callarme todo lo que siento por miedo a los demás, a que me hagan más daño, pero no creo que sea posible, ya ha sido demasiado, soy una persona diferente, voy a ser feliz, cuésteme lo que me cueste, porque sé que lo merezco, y como las historias de los libros, que empiezan con dolor interno pero culminan felices y con más de lo que deseaban, yo terminaré así. No más eso de ser la llorona, la que cada vez que le digan algo se quede callada, NO MÁS.

lunes, 17 de marzo de 2014

Un lugar donde encajar

A medida que pasa el tiempo, el ser humano cambia, evoluciona, se acopla al medio en el que habita y los seres humanos con los que interactúa, entonces ¿soy humana? Con los años he cambiado tanto de "grupos" que ya ni recuerdo el número. Tal vez no está en mi naturaleza eso de "acoplarse" (¡buena teoría, Darwin!). En el colegio, desde tal vez tercero de primaria buscaba un lugar donde sentirme bien, pero veía que no es que se deseara mucho mi compañía. Hubo varios años en que tenía temporadas de soledad, hasta que vi que eso me destruía, ya que, por más que pase el sesenta porciento de mi tiempo sola, descubrí que le tengo miedo a la soledad, a que se burlen de mí por ser la que nunca encaja en ningún lugar. Este año por fin me siento cómoda en mi grupo, así como tengo amigas que no están en él, pero esa distancia la veo necesaria, es la que da un equilibrio (o eso creo).

En mi casa (un conjunto residencial) cuando pequeña era amiga de todos, la que no le daba miedo hablar y estar con otras personas, crecí, y tal vez desde los diez años no volví a salir, prefería estar sola, desahogarme sola como la estúpida débil que soy, llorando tanto tiempo como fuera posible para no llorar en el colegio (igual lloraba allá, no es que tenga mucha fuerza de voluntad cuando de lágrimas se trata). Hasta que el año antepasado (en toda mi larga vida) encontré alguien a quien yo de verdad podía llamar una amiga, alguien con quien desahogarme, alguien que me subiera los ánimos, que me ayudara, que me escuchara, que me apoyara y que no me juzgara. Hasta ahora seguimos juntas, inseparables, como hermanas. Ella siempre ha tenido su círculo de amigos, yo también los considero amigos (y creo que ellos a mí) pero pues sabrán que tanto ella como su hermana son lindas, así que, llega un momento que sientes que sobras en aquel grupo, si estás, bien, si no estás, también. Nunca me he sentido necesaria, como una clase de parte indispensable, pero al fin y al cabo, nadie lo es, lo que me hace acordarme de esa chica sin identidad de hace unos años, que prefería estar sola, leyendo, escuchando música, o haciendo cualquier cosa para no acordarse que jamás sería importante en la vida de alguien más.